Mostrando las entradas con la etiqueta P'urhépecha. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta P'urhépecha. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de enero de 2016

Los derechos humanos de los pueblos indigenas

El día 10 de diciembre del 2015 tuvimos el privilegio de ser invitados a la mesa de información con motivo del lanzamiento de un año de duración para conmemorar el 50 aniversario de los dos pactos internacionales de los derechos humanos, y en especial para tratar el tema de los derechos humanos de los pueblos indígenas en la isla de Janitzio, municipio de Pátzcuaro..



Sandra Simón, en representación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, mencionó que las mujeres indígenas tienen una singular importancia en sus comunidades, sin embargo, señaló que se les debe respetar, ya que como mujer indígena son discriminadas por el hecho de ser mujeres, y a eso se le suma el hecho de ser indígena, cuando no debe ser asi.

Mencionó que debemos tener un conocimiento amplio para aceptar y conocer las múltiples culturas que existen, incluida la purepecha.

El director de asuntos indígenas del municipio de Pátzcuaro, habló sobre el interés del municipio por rescatar el lago, e hizo un llamado al pueblo indígena a despertar y hacer uso del derecho a la consulta previa, libre e informada para que sean las mismas personas indígenas, las que decidan que hacer y como hacerlo en beneficio de su entono ecológico.

No queremos imposiciones del gobierno que viene y anuncia cantidades de dinero que nunca llegan -mencionó y exhortó a los habitantes a que sean observadores del proceso.


La lic. Blanca Ireri Camacho, en representación de algunas organizaciones de la sociedad civil, mencionó que los derechos humanos van mas allá de la vida, de la integridad, de la libertad; van desde una vida digna a tener derecho a expresar lo que queremos, lo que pensamos, a través de procesos como la consulta previa, libre e informada y que tenemos que conjuntar la visión y necesidades del pueblo indígena con la del gobierno.

También hizo un llamado al pueblo indígena a que se apropie del proceso de consulta y se integren a las mesas de trabajo que se van a llevar a cabo, para generar un verdadero desarrollo desde lo local, y tomando como base la visión, necesidades, usos y costumbres de las comunidades participantes, 


Finalmente, Jorge, comunero e impulsor de la iniciativa para la consulta previa libre e informada, destacó la importancia del convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, documento que reconoce las aspiraciones de estos pueblos a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo económico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados en que viven;

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Leyenda de Mintzita.

Junto a un hermoso lago y bien resguardado por relieves montañosos de México, existió una vez el reino purépecha de Tzintzuntzan. Los habitantes de este reino mantenían una relación armoniosa y estrecha con la naturaleza. Observaban sus ciclos y admiraban su perfección. El agua, el fuego, la tierra y los astros eran los dioses tutelares de este pueblo ribereño.


Huitzingéngari y su esposa, por ser los príncipes purépechas fueron integrados a la nueva nobleza. Él dejó el manto de plumas con los colores reales para vestir el traje español y adoptó el nombre de Don Antonio. Apenas se bautizó, ingresó al colegio fundado por los frailes, donde sorprendía con la lucidez de su pensamiento. Mintzita, mientras, con gran asombro observaba la ciudad de Pátzucaro transformarse con la influencia de los conquistadores. Detrás de la reja de los balcones, Mintzita miraba llegar a las comitivas de la nobleza española. El temor oprimía su corazón. ¡Añoraba tanto su palacio de Tzintzuntzan!

Mientras su esposo se adaptaba sin vacilación a la nueva cultura dominante, Mintzita miraba con timidez a su alrededor. Entraba aterrada al nuevo santuario donde aquel Cristo moría eternamente para encender el sahumerio. A Él, como a sus dioses tutelares, Mintzita pedía que su esposo no se enamorara de alguna de las hermosas jóvenes recién llegadas de lejanas tierras

Soy el príncipe Huitziméngari, el que dejó su manto de plumas y vistió el traje español.

Soy el que aprendió castellano con fray Alonso de la Veracruz.

Nadie podría creer que los indios tuviéramos talento.

Soy el que quedó confundido con la belleza de la española Blanca de Fuenrara.

Soy el que una noche perdió a su esposa Mintzita, y que tiempo después la encontró transformada 

en la mujer más hermosa sobre la tierra y la amó para siempre.

Soy Mintzita, esposa de Huitziméngari, soy la que tuvo que aprender a vivir entre extraños.

Soy la que una noche conoció los ojos azules y la piel blanca de su adversaria.

Soy la que huyó a la isla de Pacanda, la que contemplaba el lago azul,

la que bailaba desnuda noches enteras bajo la luna blanca,

la que hizo a mano el traje más hermoso y lo vistió.

Soy la que regresó con su príncipe sabiéndose la mujer más hermosa sobre la tierra.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Mujer P'urhépecha

A pesar de que han padecido humillación, desprecio, indiferencia y marginación, las mujeres indígenas y con ellas las mujeres P'urhépecha, se han convertido en parte esencial de la economía popular. 

Muchas de ellas son artesanas, ejidatarias, jornaleras, migrantes y profesionistas que en dura batalla incrementan el presupuesto familiar.  Más allá de esto, en perspectiva histórica, las mujeres P'urhépecha son combativas, estableciéndose como ejemplo de rebeldía, reivindicación y dignidad. Son la simbiosis perfecta entre amor y lucha.



También son conocidas como cocineras tradicionales y con sus platillos phoré, lograron elevar a la categoría de Patrimonio de la Humanidad la cocina mexicana presentando como modelo a la comida michoacana.



Tras el fuego de la parankua -las tres piedras que rodean las brasas‒, las mujeres purépecha conservan sus tradiciones con la gastronomía.